viernes, agosto 25

::: CON LA RAZÓN Y AÚN TAMBIÉN CON EL CORAZÓN: MÉXICO ES TERRITORIO AMLO


La amenaza de la tormenta no es sino otra metáfora más que se asoma en nuestra cotidiana asistencia a las Asambleas Informativas. La “última instrucción” del Tribunal pareciera ya haberla cantado desde hace días el presidente de la república simulada Vicente Fox. Siguen el esfuerzo de niños, adolescentes, jóvenes y adultos, así el cielo este cubierto de tinieblas. Siguen los dimes y diretes de “pacíficos” yunqueros y mexicanos demócratas. Sigue la lluvia mojando tierra mexicana y purificando las calles del inmenso dolor que por décadas ha cobijado. Y minutos después de las 7 de la tarde se escucha el saludo cotidiano: ¡amigas y amigos, muchas gracias por su compañía, llevamos 26 días! El pueblo responde: ¡No estas solo, no estas solo!

Del lado que estoy posicionado alcanzo a escuchar a un pequeño de tan solo 5 años aproximados de edad: ¡Vine por que te quiero Obrador! Y su padre que le levantaba sonreía y a la vez derramaba un par de lagrimas. Cuando estas en las asambleas no solo asistes para escuchar a AMLO, sería un error no voltear y mirar también a los representantes de todos los lugares del país. Es una orquesta de belleza, de clamores y expresiones, es el contraste de un cielo oscuro, es el brillo y latidos de corazones que viven con la esperanza de algún día mejorar.

López Obrador comienza para decirle a la gente que motivos se tienen para seguir con el movimiento, la idea es clara: se deben respetar los derechos ciudadanos, libertad, justicia y democracia. “Vemos la democracia como una forma de vida, así lo establece la constitución en el artículo tercero”. Y cuando Obrador habla el pueblo atento escucha. La explicación es simple y sencilla: el poder no es concentrado en palacios, en oficinas, en cargos públicos, el poder es la gente misma, para ellos y de ellos.

Conociendo Obrador que es el poder y donde esta, nos ha demostrado dos cosas: dirigirse a él, al poder, con la razón primeramente y equilibrando ello, con el corazón. Y es que cada palabra y frase que pronuncia produce un eco importante en nuestras conciencias, ni el más brillante de los predicadores evangelistas que he escuchado me han atraído tanto en el discurso como lo hace Andrés Manuel. Él no habla de la Biblia, no habla de Dios, de alguna virgen o de algún santo, no habla ni siquiera de si mismo, no hace shows para atraer al público, no dice cosas sin sentido. Él habla una verdad que necesita escuchar la gente y por ello nos envuelve, nos conoce, es como nosotros y sabe que el trabajo que se requiere hacer es en conjunto.

Las predicas de López Obrador nutren sin duda la existencia, puedes aprender como comportarte con el prójimo, puedes aprender como evadir a los adversarios, puedes conocer que el mundo de la política no se desprende la vida común como tal, que todo tiene un sentido político (hasta el amor), pero se debe abordar con humildad, sencillez y firmeza. López Obrador se vuelve a referir a los medios y habla de que ni ellos respetan la democracia, ella es permitir opiniones diversas y hemos visto últimamente que la mayoría omiten lo sucedido por el 2 de julio, el PINCHE FRAUDE electoral.

Algo que hace trascender aún más mis anteriores señalamientos es que la respuesta de la gente es idéntica, los gritos a veces no son los mismos de un lado y otro, pero traen el mismo con texto un “ya basta” generalizado, gente que derrocha coraje, gente que se burla de la actuación errónea de los adversarios, gente humilde que has de creer no tiene nada de preparación pero te resumen en dos o tres comentarios su dolor de toda una vida y su convicción de darlo todo en esta lucha por la democracia. ¡Ya basta, no nos van a ver la cara otros seis años!, ¡Contigo hasta el final Obrador!, ¡A sus ordenes señor Presidente!

Y allí, sí, allí es donde veo el fruto de muchos desvelos, de muchas publicaciones, para este sitio, para este y demás textos, porque con tan solo una gente que se levante de su lugar y haga su lucha coherente por la democracia me doy por bien servido. Es cuestión de calidad de gente y no de cantidad, todo lo que a diario veo y siento, es algo que todos sentimos en el zócalo. Nuestro país nos recibe y nos prepara el camino, porque la injusticia no es eterna, porque todas las piezas se acomodan a favor del pueblo, ¿qué costo hay que pagar? Aún no logro saberlo, pero hay decisión, hay convicción y hartas ganas de usar la razón. Pensar como humano y actuar como tal es algo difícil de encontrar, pero los campamentos son una familia, de humanos, de gente conciente de lo que quiere y: ¿qué quiere México?

Exigimos tener un mejor lugar de vida, donde los privilegios sean para todos, donde el que tenga mucho sea porque ha trabajado mucho y de manera honrada. Tengo presente aún un grito de un caballero de edad ya avanzada: ¡Me acabe la juventud en el campo y nunca me han pagado lo justo por el maíz, me roban, me roban! ¿saben cuanto se conjuga en esos momentos?, mi mente se sacude pero más aún mi espíritu, porque yo estando joven me quejo de mínimas cosas, se que hay gente en peores condiciones que la mía. Pero no es necesario padecer para iniciar la lucha, estoy con toda esa gente y se que conformamos un equipo, no tenemos los mismos gustos, en algunas cosas tenemos muchas diferencias, así sucede con todos y cada uno de los mexicanos pero hay algo hoy en día, en el territorio AMLO, que nos mantiene y estaremos unidos por:


¡La razón y aún también con el corazón!


Queda comprobado que no vamos en descenso, estamos creciendo, en Europa, en Asia en Sudamérica se escucha el sonido del voto por voto, casilla por casilla, muchas personas de todos los ámbitos, aún panistas se han estado pronunciando a favor del recuento total de los votos. Sea como sea, ¿saben que la alegría ha llegado pero algo en los aires la intenta retener? ¡vamos con todo, la victoria es nuestra, ni nada, ni nadie nos la han de arrebatar! El noviazgo de la democracia y el pueblo de México ningún extraño lo hará fracasar, cuestión de esfuerzo, de tiempo y de que te sumes en vez de estar callado mirando.


Sam García


PD Es como cuando tu alma se une con la persona que amas (¿a poco no Paty?): no hay distancia, ni obstáculo que les pueda separar. El México distinto que anhelamos ha llegado, nos aferramos a nunca soltarnos de él y eso se sustenta en el amor a esta bella nación.




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